Navegando por la red he encontrado nuevas canciones de una artista japonesa que me gusta.
Me he puesto a escuchar y esa aguda voz se me ha vuelto a calar hasta los huesos.
He recordado entonces la época en que empecé a escucharla.
Fué en abril, hace un par de años.
Aquella primavera y posterior verano fueron claramente nefastos en muchos aspectos que no quiero recordar.
Sin embargo, las notas intentan llevarme a aquella época ya cerrada con una fuerza dificil de resistir y por un momento puedo verle sentado en mi cama, hablándome, mirándome a los ojos, cautivándome con esa fachada de dulces susurros que se derrumbó por su propio peso y arrastró todo a su paso.
Entonces me giro y veo el parpadeo naranja que una vez más me trae al presente resistiendo toda fuerza y alejando de mí todo aquello que no quiero que regrese nunca más...
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

0 comentarios:
Publicar un comentario