Estabas sentado en un banco frente a mí. Yo te agarraba como de costumbre, de pie, con tu rostro entre mis manos.
Hablabamos con más gente, había alguien de pie a mi lado, y una chica al tuyo. Recuerdo sentir más presencias, pero no tengo la seguridad de haberlas visto.
Te miré, buscando una sonrisa de esas que me quitan el aliento... pero tú no me mirabas a mí.
Ella se levantó y tú la acompañaste sin decirme nada.
Me quedé mirando cómo os alejabais caminando mientras reíais y os mirabais... y entonces os tomasteis de la mano. Como si fuera la primera vez, con timidez, poco a poco.
No pude apartar la mirada y la imagen se congeló.
De repente no había nadie a mi alrededor, sólo vosotros, parados, cogidos de la mano y sonriendoos.
Me vi desde fuera cuando por fin logré apartar la mirada de esa imagen.
Mi figura, ennegrecida, con vosotros de fondo es algo que aun pasada media mañana seguía estando presente.
Eso y el mal cuerpo con el que volví a la consciencia.
Y la maldita sensación de que esa maldita imagen es real.
Desde luego, asco de miércoles.
miércoles, 23 de febrero de 2011
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

0 comentarios:
Publicar un comentario